Javier Nadal: «Las fundaciones corporativas ocupan un lugar importante en el sector fundacional»
20/09/21
El presidente de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), Javier Nadal, participó el pasado viernes en un encuentro organizado por la agencia de noticias Servimedia con el título de La contribución las fundaciones corporativas a la acción social. El director general de Servimedia, José Manuel González Huesa, moderó la charla en la que también participaron la directora general de Fundación Cepsa, Cristina Ortiz; la directora general de la Fundación Gil Gayarre, Amparo González; el director de la Fundación Mapfre y vocal de la junta directiva de la AEF, Julio Domingo; y la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía, Rocío Ruiz. Si te interesa, puedes ver la charla completa aquí.
El presidente de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), Javier Nadal, ha participado el pasado viernes en un encuentro organizado por la agencia de noticias Servimedia con el título de La contribución las fundaciones corporativas a la acción social.
El director general de Servimedia, José Manuel González Huesa, moderó la charla en la que también participaron la directora general de Fundación Cepsa, Cristina Ortiz, la directora general de la Fundación Gil Gayarre, Amparo González, el director de la Fundación Mapfre y vocal de la junta directiva de la AEF, Julio Domingo, y la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía, Rocío Ruiz.
Sobre el papel de las fundaciones corporativas en la acción social, el presidente de la AEF aseguró que ocupan “un lugar importante en todo el tejido del sector fundacional”. “Son muy profesionales porque la experiencia empresarial en la gestión se traslada a la fundación”, explicó Nadal.
Todos los participantes coincidieron en la necesidad de “avanzar en digitalización”, “actuar con flexibilidad y agilidad” y “apostar por la innovación” a la hora de hacer frente a las consecuencias derivadas de la crisis social y económica del coronavirus.
Para el presidente de la AEF, la irrupción de la COVID-19 “fue para todos un gran susto”, por lo que “primero tuvimos que enterarnos, asumirlo y, después, levantarnos”. “Todo esto lo hicimos en cuestión de minutos”, por lo que aseguró sentirse “muy orgulloso” de la respuesta ofrecida. “Fue un máster y un antes y un después para el mundo fundacional que ahora es diferente porque hemos aprendido mucho”. Además, “en un primer momento nos dimos cuenta de que muchos programas no se podían continuar y luego tuvimos que elegir entre lo necesario y lo realmente urgente”, explicó Nadal.
Más del 90 % los planes de acción social desarrollados por el sector de las fundaciones sufrieron cambios, desaparecieron o se modificaron desde el inicio de la pandemia.
Según aseguró Nadal, “algunos simplemente no podían llevarse a cabo por el confinamiento y en otros casos nos dimos cuenta de que habían aparecido necesidades mucho más urgentes”. En su opinión, resultó muy importante “la agilidad y la flexibilidad” con que todo el sector fue capaz de responder, sumadas “por supuesto a la solidaridad de muchos empleados y voluntarios que querían seguir aportando”. La digitalización tuvo un papel clave, resaltó Nadal, porque “permitió poner en marcha muchas iniciativas”.
Las fundaciones impulsaron programas de educación para apoyar a los menores más desfavorecidos, colaboraron en el reparto de tablets y de tarjetas wifi para los hogares sin posibilidad de conexión a Internet, reforzaron la financiación destinada a proyectos sociales y desarrollaron programas de voluntariado online o telefónicos para atender a las personas mayores que estaban solas, explicó la directora de la Fundación Cepsa, Cristina Ortiz.
Como parte de la respuesta a la COVID-19, la Fundación Cepsa elevó la dotación de sus Premios al Valor Social hasta los 500.000 euros. En la presente edición, “mantendremos la misma cuantía”, ha declarado Ortiz. Según apuntó, esta línea de ayudas a proyectos sociales “es, desde su creación en 2005, uno de los principales programas de la Fundación Cepsa. En 2020 decidimos aumentar su cuantía y cambiar las bases legales”, prosiguió, “para apoyar de forma decidida a proyectos destinados a paliar las consecuencias de la Covid-19”.
Uno de los premiados fue el programa En compañía se lleva mejor de la Fundación Gil Gayarre, que buscaba atenuar el aislamiento y la soledad de las personas con discapacidad intelectual y de sus familiares fruto del confinamiento. Según Amparo González, directora general de la Fundación Gil Gayarre, el programa promovía la creación de cafés virtuales donde familias, usuarios con discapacidad, voluntarios y profesionales podían comparar compartir sus preocupaciones y darse apoyo mutuo.
Asimismo, “pusimos en marcha una formación con tutoriales e instrucciones sencillas para salvar la brecha digital que afecta a muchas personas”, explicó Cristina Ortiz. “Muchos usuarios con discapacidad intelectual a los que atendemos no tienen acceso a Internet”, apuntó, “pero tampoco sus padres que, a veces, son muy mayores”. Titulada A un solo click, esta guía le sirvió “para aprender por ejemplo a utilizar Zoom y hacer videollamadas”, declaró. En su elaboración participaron empleados de Cepsa, ya que es uno de los requisitos de los Premios a Valor Social es que cada proyecto esté patrocinado por un trabajador en activo.
Gracias a esos 500.000 euros, “en 2020 impulsamos 43 proyectos sociales de respuesta a la Covid-19”, indicó Cristina Ortiz. “Nuestra ayuda ahora es más necesaria que nunca y vamos a mantener la misma dotación”.
Por su parte, el director general de la Fundación Mapfre y vocal de la junta directiva de la AEF, Julio Domingo, destacó que, a finales de marzo, el patronato de esa entidad se aprobó una votación extraordinaria de 35 millones de euros para tres líneas de trabajo frente a la COVID-19. La primera consistió en una donación de 5 millones de euros al CSIC, que ya estaba operativa a principios de abril. Asimismo, “destinamos 20 millones de euros a la adquisición de equipos de protección, respiradores y otros materiales sanitarios en 27 países, sobre todo en América Latina”, indicó.
Por último, la Fundación Mapfre aprobó una partida de 10 millones de euros para prestar atención psicológica aquellos ciudadanos que perdieron un familiar, acompañar a los mayores que vivían solos a través del voluntariado, asistir a las personas de la tercera edad con menos recursos mediante microdonaciones, desarrollar y fabricar respiradores automáticos y equipos de protección individual, proporcionar bienes de primera necesidad y recuperar el empleo a través de ayudas, dirigidas principalmente a pymes y autónomos.
Según Domingo, “si las fundaciones corporativas tenemos posibilidad de sacar de la reservas y hacer aportaciones extraordinarias esa ahora cuando se nos tiene que ver”. “Nosotros fuimos rápidos”, afirmó, y esa agilidad y flexibilidad fueron “dos capacidades muy importantes”. Junto a ellas, destacó “la innovación”, entendida como “investigación y desarrollo de necesidades sociales”, como otro aspecto determinante de la respuesta a la crisis causada por la Covid-19. “No sólo hemos de responder a las necesidades que ya vemos, sino también anticiparnos a lo que va a surgir”, subrayó.
Por eso, la fundación Mapfre ha desarrollado junto al Grupo Siro una galleta con un muy alto nivel nutritivo (100 g equivalen al 50 % de las necesidades diarias de un adulto) para su distribución entre los bancos de alimentos. “Somos conscientes de que la desnutrición aumentará en muchos países y que en España, sin ser tan graves, también habrá más problemas de malnutrición”, ha asegurado Domingo.
Por su parte, la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía, Rocío Ruiz, resaltó la contribución de las empresas, las fundaciones y todo el Tercer Sector durante la pandemia. Alabó la “rapidez y agilidad” de sus actuaciones, que comparó con “la rigidez de la burocracia” de las administraciones públicas. Gracias a ellas, se distribuyeron tablets “entre las personas mayores y con discapacidad que viven en la residencias, que han sido las más perjudicadas por la pandemia”.
“También nos ayudaron con los niños de las zonas más desfavorecidas de Andalucía”, prosiguió, “y en el sistema educativo, que se vio que no estaba todo lo preparado que debía”. En su opinión, esta colaboración de administraciones públicas, empresas y Tercer Sector “es el camino a seguir para pasar del asistencialismo a la inclusión social”.