Javier Fernández: «Las fundaciones comunitarias son un motor de la transformación local»

El presidente de la Fundació Cívica Oreneta del Vallés, Javier Fernández, ha puesto en valor las fundaciones comunitarias en España que, en muchos casos, constituyen un importante motor de la transformación local por su habilidad en el desarrollo y potenciación de los recursos físicos, financieros y humanos.

“Somos importantes agentes e incluso líderes que promovemos las conexiones entre instituciones, entidades del Tercer Sector y personas a través de la comunidad y la confianza”, ha explicado Fernández en una entrevista en Corresponsables, con motivo de la publicación en este medio de un número especial dedicado a las fundaciones comunitarias en España.

La Fundació Cívica Oreneta del Vallés se creó en 2006 en Badia del Vallès (Barcelona) y trabaja contra el fracaso escolar, facilita la integración y fomenta la educación en valores cívicos que garantizan la convivencia, facilitando la inclusión social de personas con discapacidades y el desarrollo de proyectos sociales, culturales y de cooperación internacional.

“Las fundaciones comunitarias generalmente estamos muy bien relacionadas en nuestras localidades y podemos reunir los conocimientos y la experiencia de todos aquellos que participan en la comunidad de manera adecuada”, asegura el presidente de la fundación. “Las fundaciones comunitarias gozamos de una mejor posición que cualquier otra forma de organización para establecer contactos entre los ciudadanos y otras partes interesadas a la hora de implantar programas y permitir la posibilidad de que los ciudadanos participen y contribuyan a las conversaciones y los procesos, aunque pueda parecer al principio que las puertas estén cerradas. Otra de las ventajas es que las fundaciones comunitarias estamos sumamente familiarizadas con nuestras respectivas áreas locales y poseemos la agilidad necesaria para encontrar soluciones adecuadas, independientemente de lo complejos que puedan resultar los problemas”.

Entre otros temas, Fernández habla en la entrevista sobre Ajedrez en la escuela, uno de los programas más exitosos de la fundación, que convierte al ajedrez en la actividad de referencia dentro de cada escuela participante, convirtiéndose en un valor diferencial en todas ellas. Un valor que ayuda a combatir la exclusión social actual, facilitando su transformación hacia la excelencia educativa.

 

Javier Nadal, en Soziable: «Queremos reconocer el trabajo de las fundaciones»

El presidente de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), Javier Nadal, ha reivindicado el valor del trabajo de las fundaciones porque estas son “una expresión de la filantropía, tienen un papel decisivo para muchas personas y juegan un papel clave en nuestra sociedad trabajando cada día en la consecución de fines de interés general”.

En una entrevista publicada en Soziable con motivo de la celebración de Demos. Foro de Fundaciones y sociedad civil, celebrado los días 29 y 30 de noviembre y 1 de diciembre en la Casa del Lector, Nadal ha recordado que, con cada edición de Foro Demos, la AEF pretende que el trabajo de las fundaciones sea cada vez más y mejor conocido. “Queremos que todos los sectores de la sociedad, no solo sus destinatarios, sino las administraciones, los medios de comunicación, la opinión pública en general conozca a las fundaciones. Es necesario eliminar muchos mitos no siempre positivos sobre el sector y que no son justos”.  

Bajo el título de Tiempo de Filantropía, la edición 2021 del evento ha reunido a profesionales de todos los ámbitos (filantropía, cultura, ciencia, política…) para debatir, actuar y promover nuevos enfoques que den respuestas a las necesidades más urgentes de la sociedad actual. Foro Demos ha servido de punto de encuentro del sector fundacional para rescatar y reivindicar el valor de la filantropía, de la que se ha hablado en su sentido más amplio, así como para recuperar su espacio como parte de la sociedad civil.  

“La palabra filantropía, según la Real Academia de la Lengua, significa ‘amor al género humano’ y a mí me gustaría recuperar este significado porque creo que va directo al corazón de lo que somos y de lo que hacemos en la Asociación Española de Fundaciones”, ha explicado Nadal.

En esta línea, el presidente de la AEF subrayó que “Filantropía es el trabajo de las miles de fundaciones, asociadas o no a la AEF, que trabajan cada día por los fines de interés general. Filantropía es cada aportación, grande, mediana o pequeña, que cada uno de nosotros podemos hacer con nuestro dinero, nuestro tiempo o cualquier otro recurso para contribuir al bien común. Y, por poner un ejemplo concreto, filantropía es esa ola inmensa de solidaridad que ha recorrido España desde que empezó la crisis de la COVID-19 para intentar paliar las consecuencias sociales y económicas de la pandemia. Y ahí han estado las fundaciones porque, como decimos siempre, “donde existe una necesidad, existe una fundación”. 

 

Pincha AQUÍ para leer la entrevista completa de Javier Nadal en Soziable

Silverio Agea, en RNE: «Cuanto mejor funcionan las fundaciones, más cohesión social existe en un país»

El director general de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), Silverio Agea, ha reivindicado el valor del trabajo de las fundaciones en el desarrollo de la cohesión social y la democracia que lleva a cabo el sector fundacional en España. 

“Cuanto mayor número de fundaciones hay, cuanto mejor están articuladas, cuanto mejor funcionan, más cohesión social existe en un país. Y a mayor cohesión social, más democracia. Siendo muy importante lo que hacen las fundaciones en creación de riqueza y empleo, siendo insustituible atender a los fines de interés general, también es muy importante resaltar la labor de articular la sociedad», ha explicado Agea en una entrevista emitida en el programa Punto de enlace de RNE, con motivo de Demos. Foro de Fundaciones y sociedad civil, celebrado los días 29 y 30 de noviembre y 1 de diciembre en la Casa del Lector.

Agea ha recordado que, con cada edición del evento, la AEF pretende que el trabajo de las fundaciones sea cada vez más y mejor conocido. “Queremos que Foro Demos no sea sólo un acto hacia dentro, de coordinación e impulso de las fundaciones, sino abrirnos a la sociedad y qué mejor manera que hablar de filantropía, del amor al género humano y al planeta”

Durante la charla con la periodista Lola Funchal, Agea también ha reivindicado la riqueza del sector fundacional en España y la labor que viene desarrollado durante décadas, que se ha visto acelerada durante la pandemia. “Las fundaciones han sido imprescindibles durante la pandemia y, gracias a ellas, hemos podido atender necesidades urgentes en una situación de emergencia. Pero es que, además, venían de ejercer una actividad insustituible. Siempre hago el ejercicio de imaginar que desaparecieran las 9000 fundaciones que hay en el país. ¿Cuántos centros de discapacidad, cuántos centros de mayores, cuántos proyectos educativos, cuántos proyectos sanitarios, cuántos proyectos de innovación, cuántas becas de postgrado, por poner algunos ejemplos concretos, desaparecerían? “.

En esta entrevista también ha participado Johann Sebastian Salvatori, barítono y ayudante de dirección del coro integrado Canto Abierto de la Fundación Música Creativa que participó en la charla Todos somos filántropos que tuvo lugar en Demos y en la que varias personas contaron su experiencia como beneficiarios de distintas fundaciones.  

Pincha AQUÍ para escuchar la entrevista completa a Silverio Agea y Johann Sebastian Salvatori en RNE

Javier Nadal, en Corresponsables: «Las fundaciones necesitan urgentemente un modelo de supervisión moderno»

El presidente de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), Javier Nadal, ha explicado cuáles son algunas de las principales demandas del sector fundacional en una entrevista publicada en Corresponsables con motivo de la celebración de Demos. Foro de Fundaciones y sociedad civil, celebrado los días 29 y 30 de noviembre y 1 de diciembre en la Casa del Lector

“Las fundaciones necesitan urgentemente un modelo de supervisión moderno, que las haga crecer. Un modelo ágil al tiempo que transparente”, ha asegurado Nadal. “Y la financiación del sector, mayoritariamente privada, no puede perderse de vista. Por eso pedimos y reforzaremos esta petición en Demos junto con otras plataformas del sector, que se aborde ya una reforma de nuestra legislación del mecenazgo. Por último, estamos preocupados por la forma en la que finalmente se apliquen los fondos europeos de recuperación. Creemos que el sector ya está realizando proyectos muy alineados con los objetivos europeos, pero tenemos que asegurar que esa financiación llegue al Tercer Sector, para que llegue a las personas y que la recuperación sea justa». 

Bajo el título de Tiempo de Filantropía, la edición 2021 del evento ha reunido a profesionales de todos los ámbitos (filantropía, cultura, ciencia, política…) para debatir, actuar y promover nuevos enfoques que den respuestas a las necesidades más urgentes de la sociedad actual. Foro Demos ha servido de punto de encuentro del sector fundacional para rescatar y reivindicar el valor de la filantropía, de la que se ha hablado en su sentido más amplio, así como para recuperar su espacio como parte de la sociedad civil.  

Lee aquí la entrevista completa a Javier Nadal en Corresponsables

 

Javier Nadal: «Las fundaciones son un vehículo idóneo para ejercer la filantropía»

El presidente de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), Javier Nadal, ha reivindicado el valor de las fundaciones como “uno de los vehículos más idóneos de la filantropía porque canalizan los recursos de donantes, pequeños o grandes, del mecenazgo de particulares y de empresas hacia los fines de interés general”. 

En una tribuna publicada en el blog de la Fundación ONCE, Nadal ha recordado que el sector fundacional está formado por un tejido rico, diverso y plural de organizaciones que se dedican a atender los más diversos fines de interés general. “Las fundaciones son una formidable red de solidaridad que dedica más de 8.000 millones anuales a un sinfín de tareas orientadas al bien común: a mejorar la situación de los más vulnerables y de las personas mayores, tan golpeados por la pandemia; a alcanzar la plena integración de las personas con discapacidad; a la salud; a la investigación, a la cultura, y a la educación de los colectivos más diversos; a reducir la brecha social y digital; a facilitar el acceso a estudios de postgrado en las universidades más prestigiosas del mundo; a fomentar la innovación; a la cooperación internacional, al medioambiente y al desarrollo sostenible”. 

El sector fundacional moviliza a más de 480.000 personas que, en calidad de patronos, empleados y voluntarios, forman parte del tejido que articula a la sociedad civil. Los beneficiarios del sector se estiman en unos 43 millones de personas. “Por eso, es difícil encontrar un ciudadano que no se haya beneficiado de alguna actuación de una fundación”, ha asegurado el presidente de la AEF en el artículo. 

Pincha AQUÍ para leer la tribuna completa de Javier Nadal en el blog de la ONCE.

Isabel Peñalosa, en La Voz de Galicia: «No es tiempo de cuestionar el altruismo»

La directora de Relaciones Institucionales y Asesoría de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), Isabel Peñalosa, ha reivindicado el valor de la filantropía porque “el golpe que la crisis del covid-19 ha asestado en todo el mundo ha sido y sigue siendo profundo y doloroso, y lo habría sido aún más de no ser por la inmensa ola de solidaridad que recorrió cada rincón del planeta, incluida España. Ha sido el esfuerzo colectivo el que ha conseguido que las consecuencias sociales de la pandemia no hayan sido peores”. 

En una tribuna publicada en La Voz de Galicia, Peñalosa ha recordado que la filantropía es inherente a los seres humanos y que “filántropos somos todos, si entendemos la filantropía como una tendencia natural a dar, a ayudar, a cooperar, que no está ligada a la capacidad económica”. 

A propósito de las voces críticas surgidas a raíz de la última donación de la Fundación Amancio Ortega, que destina 280 millones de euros a la compra de equipos contra el cáncer para la sanidad pública, Peñalosa explica que el tratamiento fiscal de las donaciones tiene su fundamento en el ahorro que representan para el Estado los recursos que se destinan a un fin de interés general que de otra manera tendría que financiarse con recursos públicos.

“El donante tributa por lo que ha ganado con su actividad empresarial o su trabajo, y, si decide después desprenderse de ello y donarlo a una causa común en lugar de quedárselo en el bolsillo o destinarlo a otros fines, el Estado le devuelve un porcentaje de lo donado equivalente al impuesto pagado, a veces mayor o a veces menor (nuestro sistema incentiva más la donación de las rentas medianas). Pero, además, en realidad, la aportación del donante es mayor de lo que aportaría vía impuestos de no haber realizado la donación, pues, aunque se compense el impuesto, la cantidad finalmente donada es superior al propio impuesto”, asegura. 

Sólo en España, el sector fundacional moviliza a más de 480.000 personas que, en calidad de patronos, empleados y voluntarios, forman parte del tejido que articula a la sociedad civil. Los beneficiarios del sector se estiman en unos 43 millones de personas. Por eso, la directora de Relaciones Institucionales y Asesoría de la AEF afirma que la filantropía recibe cada día mayor respaldo institucional. “A la vista del reguero de necesidades que ha dejado el covid-19, no es tiempo de cuestionar el altruismo, sino de animar a cada uno de nosotros a practicarlo desde sus pequeñas o grandes posibilidades”, concluye. 

Pincha AQUÍ para leer la tribuna completa de Isabel Peñalosa El porqué de las donaciones en La Voz de Galicia

Rosa Gallego, en Capital Radio: «Las fundaciones comunitarias tienen un papel importante en la filantropía»

Rosa Gallego, directora de Relaciones Internacionales y Fundaciones Comunitarias de la AEF, ha sido entrevistada en el programa Tercer Sector, presentado por Miguel Benito en Capital Radio, para charlar sobre las fundaciones comunitarias en España. En el espacio, emitido el pasado 5 de octubre, también han participado Alejandro Hernández Renner, de la Fundación Maimona, y Esther Paulo Fuertes, de la Fundació Novessendes, como representantes de dos de las ocho fundaciones comunitarias que existen en España. 

“Las fundaciones comunitarias existen en otros países, como Estados Unidos desde hace más de cien años y son fundaciones que buscan canalizar de una manera innovadora la solidaridad y la filantropía en el ámbito local, que puede ser un barrio de una gran ciudad o una comarca, por ejemplo. Tienen una mirada al medio y al largo plazo para que las organizaciones que actúan en un territorio no lo hagan de manera aislada”, ha explicado Gallego. «Tienen y van a tener un papel importante en incrementar la solidaridad y la filantropía local”.

La Fundación Maimona es una organización sin ánimo de lucro, filantrópica e independiente creada por Diego Hidalgo Schnur y dedicada desde el año 2000 a potenciar el desarrollo sostenible de Los Santos de Maimona (Badajoz) a través de la innovación, el uso de las nuevas tecnologías, la formación, la orientación empresarial y el apoyo a los emprendedores, a quienes consideramos los mayores proveedores de riqueza y crecimiento.

Según ha explicado Hernández Renner, “a diferencia de la mayoría de las organizaciones del Tercer Sector, que están especializadas, las fundaciones comunitarias vemos el entorno local como un sistema complejo y creemos que la mejor manera de reforzarlo es con proyectos individuales y colectivos que ayuden a cumplir sus sueños a las personas, desde crear su propia empresa a hacer innovación social con sus propios recursos”.

Por su parte, la Fundació Novessendes es una fundación cívica ubicada en Betxí (Castellón), que trabaja con la misión de mejorar la sociedad y el bienestar de los ciudadanos en su ámbito territorial de actuación, buscando la implicación de las personas, grupos y entidades en el objetivo compartido de mejora comunitaria. Su eje central, como explica Paulo Fuertes, es la participación ciudadana.

“Nuestro lema es ‘abrir caminos de participación'», ha asegurado Paulo Fuertes. «A lo largo de nuestros 20 años de existencia, nos hemos especializado en dos áreas: la promoción de la agricultura sostenible en nuestro territorio y la educación. La primera es muy importante porque necesitamos un modelo agroecológico y respecto a la segunda, señalar que parte de nuestro patronato son maestros, maestras, padres y madres porque creemos que la educación es una herramienta de desarrollo impresionante”.

Escucha la entrevista completa aquí (a partir del minuto 12:30) 

#FundacionesComunitarias

Javier Nadal: «Las fundaciones corporativas ocupan un lugar importante en el sector fundacional»

El presidente de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), Javier Nadal, ha participado el pasado viernes en un encuentro organizado por la agencia de noticias Servimedia con el título de La contribución las fundaciones corporativas a la acción social. 

El director general de Servimedia, José Manuel González Huesa, moderó la charla en la que también participaron la directora general de Fundación Cepsa, Cristina Ortiz, la directora general de la Fundación Gil Gayarre, Amparo González, el director de la Fundación Mapfre y vocal de la junta directiva de la AEF, Julio Domingo, y la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía, Rocío Ruiz. 

Sobre el papel de las fundaciones corporativas en la acción social, el presidente de la AEF aseguró que ocupan “un lugar importante en todo el tejido del sector fundacional”. “Son muy profesionales porque la experiencia empresarial en la gestión se traslada a la fundación”, explicó Nadal. 

Todos los participantes coincidieron en la necesidad de “avanzar en digitalización”, “actuar con flexibilidad y agilidad” y “apostar por la innovación” a la hora de hacer frente a las consecuencias derivadas de la crisis social y económica del coronavirus. 

Para el presidente de la AEF, la irrupción de la COVID-19 “fue para todos un gran susto”, por lo que “primero tuvimos que enterarnos, asumirlo y, después, levantarnos”.  “Todo esto lo hicimos en cuestión de minutos”, por lo que aseguró sentirse “muy orgulloso” de la respuesta ofrecida. “Fue un máster y un antes y un después para el mundo fundacional que ahora es diferente porque hemos aprendido mucho”. Además, “en un primer momento nos dimos cuenta de que muchos programas no se podían continuar y luego tuvimos que elegir entre lo necesario y lo realmente urgente”, explicó Nadal. 

Más del 90 % los planes de acción social desarrollados por el sector de las fundaciones sufrieron cambios, desaparecieron o se modificaron desde el inicio de la pandemia. 

Según aseguró Nadal, “algunos simplemente no podían llevarse a cabo por el confinamiento y en otros casos nos dimos cuenta de que habían aparecido necesidades mucho más urgentes”. En su opinión, resultó muy importante “la agilidad y la flexibilidad” con que todo el sector fue capaz de responder, sumadas “por supuesto a la solidaridad de muchos empleados y voluntarios que querían seguir aportando”. La digitalización tuvo un papel clave, resaltó Nadal, porque “permitió poner en marcha muchas iniciativas”.

Las fundaciones impulsaron programas de educación para apoyar a los menores más desfavorecidos, colaboraron en el reparto de tablets y de tarjetas wifi para los hogares sin posibilidad de conexión a Internet, reforzaron la financiación destinada a proyectos sociales y desarrollaron programas de voluntariado online o telefónicos para atender a las personas mayores que estaban solas, explicó la directora de la Fundación Cepsa, Cristina Ortiz.

Como parte de la respuesta a la COVID-19, la Fundación Cepsa elevó la dotación de sus Premios al Valor Social hasta los 500.000 euros. En la presente edición, “mantendremos la misma cuantía”, ha declarado Ortiz. Según apuntó, esta línea de ayudas a proyectos sociales “es, desde su creación en 2005, uno de los principales programas de la Fundación Cepsa. En 2020 decidimos aumentar su cuantía y cambiar las bases legales”, prosiguió, “para apoyar de forma decidida a proyectos destinados a paliar las consecuencias de la Covid-19”. 

Uno de los premiados fue el programa En compañía se lleva mejor de la Fundación Gil Gayarre, que buscaba atenuar el aislamiento y la soledad de las personas con discapacidad intelectual y de sus familiares fruto del confinamiento. Según Amparo González, directora general de la Fundación Gil Gayarre, el programa promovía la creación de cafés virtuales donde familias, usuarios con discapacidad, voluntarios y profesionales podían comparar compartir sus preocupaciones y darse apoyo mutuo. 

Asimismo, “pusimos en marcha una formación con tutoriales e instrucciones sencillas para salvar la brecha digital que afecta a muchas personas”, explicó Cristina Ortiz. “Muchos usuarios con discapacidad intelectual a los que atendemos no tienen acceso a Internet”, apuntó, “pero tampoco sus padres que, a veces, son muy mayores”. Titulada A un solo click, esta guía le sirvió “para aprender por ejemplo a utilizar Zoom y hacer videollamadas”, declaró. En su elaboración participaron empleados de Cepsa, ya que es uno de los requisitos de los Premios a Valor Social es que cada proyecto esté patrocinado por un trabajador en activo.

Gracias a esos 500.000 euros, “en 2020 impulsamos 43 proyectos sociales de respuesta a la Covid-19”, indicó Cristina Ortiz. “Nuestra ayuda ahora es más necesaria que nunca y vamos a mantener la misma dotación”.

Por su parte, el director general de la Fundación Mapfre y vocal de la junta directiva de la AEF, Julio Domingo, destacó que, a finales de marzo, el patronato de esa entidad se aprobó una votación extraordinaria de 35 millones de euros para tres líneas de trabajo frente a la COVID-19. La primera consistió en una donación de 5 millones de euros al CSIC, que ya estaba operativa a principios de abril. Asimismo, “destinamos 20 millones de euros a la adquisición de equipos de protección, respiradores y otros materiales sanitarios en 27 países, sobre todo en América Latina”, indicó.

Por último, la Fundación Mapfre aprobó una partida de 10 millones de euros para prestar atención psicológica aquellos ciudadanos que perdieron un familiar, acompañar a los mayores que vivían solos a través del voluntariado, asistir a las personas de la tercera edad con menos recursos mediante microdonaciones, desarrollar y fabricar respiradores automáticos y equipos de protección individual, proporcionar bienes de primera necesidad y recuperar el empleo a través de ayudas, dirigidas principalmente a pymes y autónomos.  

Según Domingo, “si las fundaciones corporativas tenemos posibilidad de sacar de la reservas y hacer aportaciones extraordinarias esa ahora cuando se nos tiene que ver”. “Nosotros fuimos rápidos”, afirmó, y esa agilidad y flexibilidad fueron “dos capacidades muy importantes”. Junto a ellas, destacó “la innovación”, entendida como “investigación y desarrollo de necesidades sociales”, como otro aspecto determinante de la respuesta a la crisis causada por la Covid-19. “No sólo hemos de responder a las necesidades que ya vemos, sino también anticiparnos a lo que va a surgir”, subrayó.

Por eso, la fundación Mapfre ha desarrollado junto al Grupo Siro una galleta con un muy alto nivel nutritivo (100 g equivalen al 50 % de las necesidades diarias de un adulto) para su distribución entre los bancos de alimentos. “Somos conscientes de que la desnutrición aumentará en muchos países y que en España, sin ser tan graves, también habrá más problemas de malnutrición”, ha asegurado Domingo.

Por su parte, la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía, Rocío Ruiz, resaltó la contribución de las empresas, las fundaciones y todo el Tercer Sector durante la pandemia. Alabó la “rapidez y agilidad” de sus actuaciones, que comparó con “la rigidez de la burocracia” de las administraciones públicas. Gracias a ellas, se distribuyeron tablets “entre las personas mayores y con discapacidad que viven en la residencias, que han sido las más perjudicadas por la pandemia”.  

“También nos ayudaron con los niños de las zonas más desfavorecidas de Andalucía”, prosiguió, “y en el sistema educativo, que se vio que no estaba todo lo preparado que debía”. En su opinión, esta colaboración de administraciones públicas, empresas y Tercer Sector “es el camino a seguir para pasar del asistencialismo a la inclusión social”.

Para ver la charla completa, pincha aquí 

Javier Nadal, sobre el caso Selgas-Fagalde: «El Protectorado de fundaciones es un órgano débil y necesita perfeccionarse»

La fundación asturiana Selgas-Fagalde ocupa estos días los titulares de la prensa debido a la venta supuestamente irregular del cuadro Aníbal vencedor de Goya por parte de la fundación, un asunto que no sólo ha llegado a las primeras líneas de la agenda política y mediática de Asturias sino que ha traspasado los límites de esa comunidad. 

Sobre este tema, el presidente de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), Javier Nadal, asegura, en una entrevista en el diario ABC realizada por Jaime G. Mora, que este caso es consecuencia de la falta de medios del supervisor, es decir, el Protectorado de Fundaciones, órgano dependiente del Ministerio de Cultura. 

“Pensamos que el Protectorado nunca ha tenido una estructura y una dimensión adecuadas para resolver los problemas que se le plantean», reflexiona Nadal. «Al no tener la capacidad necesaria, normalmente se limita a funciones burocráticas. Y cuando tiene que hacer frente a más responsabilidades, como es el caso Selgas-Fagalde, se le escapa. El Protectorado es un órgano débil, incompleto. Necesita perfeccionarse”. 

Lee aquí la entrevista completa en ABC

Nadal ha sido entrevistado también en el programa de Onda Cero La Brújula de Asturias. En ese espacio, presentado por Arturo Téllez, el presidente de la AEF ha insistido en la importancia de la transparencia por parte de las fundaciones y de supervisión por la administración. “Los patronos tienen que conocer mejor las obligaciones que tienen morales y legales y, por otro lado, el modelo de Protectorado no es el adecuado para la importancia del sector fundacional”. Nadal ha señalado también la necesidad de dar más publicidad a los registros de fundaciones. 

Escucha aquí la entrevista completa en La Brújula de Asturias

En el programa de Cadena Ser Hoy por Hoy Asturias, presentado por José Manuel Echéver, Nadal ha mostrado su inquietud por la repercusión que este caso pueda tener en la reputación del sector fundacional. “Nos preocupa el caso particular pero también el conjunto del sistema. Cuando aparecen temas como este aparece como un manto de duda sobre las fundaciones y podría haber sido distinto si hubiera habido un poco más de rigor”. 

El presidente de la AEF ha defendido la necesidad de mejorar el modelo de Protectorado y avanzar hacia un órgano colegiado e independiente, tal y como viene manteniendo la asociación desde hace tiempo

Escucha aquí la entrevista completa en Hoy por Hoy Asturias

En declaraciones a La Nueva España, en una entrevista realizada por David Orihuela, Nadal ha afirmado que, si bien aún «no se tienen todos los elementos para juzgar lo que ha ocurrido en la Fundación Selgas-Fagalde, nos preocupa lo que está saliendo a la luz” por lo que ha insistido en que la actividad de las fundaciones sea controlada “por un órgano colegiado” similar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la Agencia Española para la Protección de Datos o la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia.

Lee aquí la entrevista completa en La Nueva España 

Rosa Gallego, en Soziable: «Necesitamos un cambio de mentalidad en nuestra forma de entender la filantropía»

Soziable.es ha conversado con Rosa Gallego, directora de Relaciones Internacionales y Fundaciones Comunitarias de la AEF, con el fin de conocer en profundidad los detalles de la II Convocatoria del Programa de apoyo a la creación de Fundaciones Comunitarias puesto en marcha por la Asociación Española de Fundaciones.

Considerada a sí misma como creyente del mágico poder «de lo que las personas podemos hacer juntas», Rosa Gallego califica este Programa como un “proyecto ambicioso, porque se trata de introducir un nuevo concepto, que también está lleno de ilusión y esperanza”.

– La Asociación Española de Fundaciones (AEF) acaba de abrir la II Convocatoria del Programa de apoyo a la creación de Fundaciones Comunitarias en colaboración con la Fundación Charles Stewart Mott y el apoyo de la Fundación Daniel y Nina Carasso. ¿En qué consiste esta convocatoria?

La convocatoria es una oportunidad para que aquellas personas que aman el lugar donde viven y que quieren promover la solidaridad y filantropía locales para mejorar la vida de las personas.

El programa se divide en varias fases. Hasta el 13 de octubre pueden hacernos llegar sus candidaturas y, si son seleccionadas, podrán participar en un programa especialmente diseñado para profundizar en el concepto de fundación comunitaria y en las capacidades que tienen que tener para desarrollar su labor.

La formación y el acompañamiento se dividen en 4 fases y constan de sesiones teóricas, exposición de casos prácticos, mentorización, apoyo de consultores y apoyo económico cuando la fundación se constituye y empieza a operar. Además, permite formar parte de una comunidad que poco a poco se va fortaleciendo en la que participan fundaciones comunitarias con años de trayectoria y otras en proceso de constitución.

El programa está abierto a grupos de personas que representen la diversidad del territorio al que quieren servir y, por tanto, pueden participar personas físicas, asociaciones, fundaciones, empresas y/o entidades empresariales privadas o de la economía social y, excepcionalmente, entidades públicas.

En esta convocatoria, se dará prioridad a las candidaturas cuyo ámbito territorial tenga un mínimo de población de 50 mil habitantes.

– Esta es la segunda edición, pero ¿cómo fue la experiencia en la primera?

La primera edición fue emocionante, tuvimos la oportunidad de hablar con muchas personas que están genuinamente interesadas por mejorar la vida de las personas, por contribuir con su tiempo y su talento a movilizar recursos que puedan utilizarse en beneficio de la comunidad.

Eran conversaciones interesantes en las que explicábamos el concepto de fundación comunitaria, apenas conocido en España, pero que en los últimos años se ha ido consolidando en los países de nuestro entorno, más allá de Estados Unidos, donde nació hace 100 años.

En muchos lugares, especialmente a partir del inicio de la pandemia, ha emergido un fuerte sentimiento sobre la importancia del apoyo a los vecinos, sobre la capacidad que todos tenemos para contribuir a que nuestras ciudades, barrios o comarcas sean mejores lugares para todas y todos. Ese sentimiento incrementado por la emergencia sanitaria y social es espontáneo, pero, para llegar a ser duradero y estratégico, necesita de estabilidad y de una entidad que pueda albergarlo, de una entidad que sepa entender cuáles son los activos y los recursos con los que la comunidad cuenta y que estratégicamente pueda emplearlos para atender a aquellas cuestiones que la comunidad estima necesarias. Haciéndolo en colaboración con las organizaciones sociales que ya operan en la zona, que en muchos casos adolecen de falta de financiación y en otros de coordinación con otras entidades del entorno.

– ¿Y cuántas entidades participaron en esa primera edición? 

Recibimos 18 candidaturas y 10 fueron aceptadas para una fase inicial de exploración del concepto. En esa fase, trabajamos con los 10 grupos para entender si la fundación comunitaria era la mejor fórmula para aquello que querían promover y, de ellos, cinco accedieron a la fase II, en la que se encuentran ahora.

– Hasta la fecha, ¿cuál es, en su opinión, el mayor éxito de este programa?

Hasta ahora, el mayor éxito está siendo el de atraer a personas en lugares muy diferentes que van a esforzarse por constituir una fundación comunitaria y poder acompañarlos en ese proceso gracias al apoyo de la Fundación Charles Steward Mott y de la Fundación Daniel y Nina Carasso. Ambas fundaciones han considerado que tenemos una ventana de oportunidad para promover el conocimiento y constitución de fundaciones comunitarias, y la Asociación Española de Fundaciones ha aceptado el reto y está poniendo sus recursos, conocimiento y redes para llevar a cabo el programa.

– ¿Cuáles son los objetivos a largo plazo de un programa como este?

A largo plazo, el objetivo consiste en un cambio de mentalidad en nuestra forma de entender la filantropía y la solidaridad y el papel de catalizador que una fundación comunitaria puede tener en un territorio.

En diez años, en España debería haber al menos 40 fundaciones comunitarias activas y reconocibles como actores que contribuyen al impacto local y al cambio sistémico en sus territorios.

La AEF, impulsora del Programa, tiene una clara vocación de colaboración, por lo que otro de los objetivos es crear una alianza de entidades y empresas que apoyen a las fundaciones comunitarias. Un cambio social de este calado precisa de multiplicidad de actores, que tienen que reconocer su valor y apreciarlo.

– ¿Y las dificultades?

Las dificultades vienen de la mano de nuestra tradicional impaciencia y de la falta de tradición de considerar la solidaridad y la filantropía como formas poderosas de cambio. Es un proceso lento, como se puede esperar de cualquier proceso de transformación social, ya que las fundaciones comunitarias suponen un cambio de mentalidad, en el que las personas aprecian que canalizar su solidaridad y filantropía a través de una fundación que aporta innovación y eficacia va a permitir conseguir logros, no solo en el momento en el que sucede una emergencia, sino en el medio y largo plazo.

– ¿Desde dónde nace, para un organismo o un colectivo, el deseo de promover o crear una fundación comunitaria?

Nace de la intersección entre el deseo de mejorar la vida de las personas y la constatación de que todos podemos ser donantes y que una fundación comunitaria introduce una forma innovadora de unir recursos con necesidades.

Aportar recursos, tiempo y talento es algo que está en la mano de cualquier persona. Tenemos ejemplos de fundaciones comunitarias en Hannover y Nueva York, pero también en Nepal y en Kenia. Y en ciudades cercanas, como Turín o en comarcas como Burdeos. En todos estos lugares, hubo gente que pensó que se puede movilizar a las personas que aman el lugar donde viven para conseguir objetivos juntos.

En España, hay muchos lugares en los que se estaba perdiendo la esperanza de revertir procesos de despoblación, pero hay personas que quieren luchar porque sus comarcas tengan una nueva oportunidad y atraigan vida y actividad. En otros lugares con un sector social desarrollado, hay una necesidad de dotar con más recursos a las organizaciones que ya operan y facilitar una filantropía estratégica a personas y empresas. Se trata de fortalecer actores que ya trabajan en el territorio fortaleciendo la colaboración y la visión a medio y largo plazo.

– ¿Cuál es la asignatura pendiente, tanto a nivel político como social, a la hora de participar o dar visibilidad a las fundaciones?

Tenemos un país que responde a las tragedias con unos niveles incomparablemente altos de solidaridad, pero aún hay un gran camino por recorrer, en hacer esa contribución constante a lo largo del tiempo. Tenemos que dar valor a la solidaridad, a la filantropía y al voluntariado y apoyarnos en organizaciones confiables, transparentes y bien gobernadas, que van a generar altos grados de capital social y, con ello, de soluciones y mejorar para temas que nos preocupan. Disfrutar de estar involucrado en un proyecto que mejore algo en nuestro entorno. Entender el valor de la red de apoyo que se constituye cuando se participa en una fundación comunitaria.

 

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